
¡¡Cómo es la vida!! Ahora me toca ponerme en la tesitura en la que yo te puse hace unos añitos. Ahora soy yo la que debo decir no, la que puede causar daño a otra persona sin merecerlo, sin desearlo...¡¡Difícil!!
He comprendido -después de todo- que es doloroso rechazar a alguien... Espera, te pondré en antecedentes.
Se trata de un chico que ha vuelto a entrar en mi vida. Le conozco de hace años, cuando apenas había cumplido los 18. Y, ahora, está viviendo en Madrid y volvimos a vernos. Él siente cosas por mí, me di cuenta no desde el principio, creía que sólo pretendía recuperar las viejas amistades ya que conocía a poquísima gente aquí y yo necesitaba tener a alguien con quien compartir cosas: a un amigo. No buscaba nada más, pero él sí.
Entonces, en la segunda vez que quedamos para vernos, me reveló lo que sentía porque yo ya estaba con la mosca detrás de la oreja...No podía negarlo: es muy transparente y le pillé enseguida. Finalmente, salió el tema en nuestra conversación y lo hablamos.
Me chocó muchísimo que un chico me declarara sus sentimientos a la segunda quedada; me pareció fuera de lugar, incluso lo pondría en duda. ¡Qué cosas! ¡Cómo puedo decirlo yo si a mí me pasó lo mismo, y lo mío diría que fue mucho peor! Eso sí que fue una metedura de pata. Ya veo las cosas desde el otro lado, ¡qué lecciones te da la vida! Sin comerlo ni beberlo, tardé casi dos años de mi vida en comprender algo de lo que me había pasado contigo. Ahora me doy cuenta de lo que te tocó pasar, y no es moco de pavo, no señor. Se trata de los sentimientos de alguien al que aprecias y al que conoces. Primero, no sabes qué decirle. Yo tenía claro que no quería nada con él, que no sentía lo mismo y no lo iba a forzar. Además, estaba pasando una mala época: desastreamorosocontigo-frustracionautomovilisticamúltiple-batacazolaboral/afectuoso y un tremendo caos en mi cabecita de chorlito. Estaba claro que, de todas formas, esa no iba a ser mi tarde, como no lo había sido ninguna de las tardes desde el año pasado hasta aquí.
Necesitaba buscar respuestas a los pequeños desastres que había sufrido últimamente y hallar una salida para que no hubieran más. Pensar en lo que Dios tiene previsto para mí y yo corresponderle.
Así que se lo dije y, en ese momento, me quería evaporar y dejar de existir...creo incluso, que pude oír el "crack" interno y sordo que hizo en su corazón (o son imaginaciones) Vamos que sentí que ese dolor era más mío que suyo y me acordé de todo lo que pasé hacia varios meses atrás porque, aunque ya había pasado cierto tiempo y había jurado dejarte en paz ya de una vez y olvidarlo todo, pero no: aún lo tengo fresco en mi memoria y, sobre todo y aunque me pese, en mi corazón. Sí, ese corazón lleno de cicatrices y que lleva algún que otro remache de bronce o de hojalata...Ese corazón que, tal vez, regalo con facilidad y corre el riesgo de que se ensucie y alguien lo confunda con algo sin valor que tirar a la basura....Ufff!!!
La verdad es que, en ese momento y en todo este tiempo, no me he podido imaginar al lado de otro hombre que no fueras tú, nene.
Pues bien, sigo contando lo que sucedió.
Me dijo que, aún así, quería seguir viéndome y mantener el contacto y, tal vez, llegar a ser amigos. Poniéndome en su pellejo, me vi a mí misma allí sentada, en el banco de piedra frío y lleno de graffitis de Getafe, escondidos del mundo entre bloques de pisos, donde sentí lo mismo. ¡Cómo iba a decirle que no, que se olvidara de mí, que sería lo mejor! No podía, yo no podía hacerlo. Tenía muy claro que la decisión era suya, y que lo pensara: pensara en los pros y los contras y que iba a resultar difícil y doloroso en parte. ¡Cómo podría ser yo la responsable e infringirle el mismo daño que yo había sufrido! Para nada, cuando tú me apartaste de la noche a la mañana de tu vida creyendo que era la mejor para mí, sin dejarme decidir qué era lo mejor para mí.
Aunque ahora estoy al otro lado, creo que fue una decisión correcta: dejarle decidir a él y, quién sabe, si con el tiempo él decidirá lo contrario porque verá a esa persona tal y como es en realidad, se le caerá la venda y se dará cuenta de la cruda realidad. Sé que no estás de acuerdo conmigo, pero creo que el tiempo te hace ver las cosas desde otro punto de vista, como me ha pasado a mí. De palos y errores se aprende en esta vida.
Pero, aun así, hay que seguir amando, hasta el final. Hasta el final, aunque sepas que no dará fruto ni irá a ninguna parte; aunque creas que es una pérdida de tiempo; aunque estés tan metido en ti mismo que tragar tu propia saliva haga que te cueste hasta respirar...El amor nos hace como somos...¿hay que tener miedo a ser amado? ¿o es más bien, miedo a no saber corresponder nunca?...Yo eso lo tengo siempre presente: es un miedo que, a veces, me aplasta.
Tengo miedo a que la gente me quiera y yo sea incapaz de corresponderla de igual modo, como se merece. Pero eso no es más que una excusa que no nos puede impedir hacerlo, aunque te creas que tu amor no vale nada en comparación con el que te profesa el otro.
¡Da igual! Cada uno ama hasta donde puede llegar a amar. Como sabe, como puede, a quien puede y quiere e, incluso en muchas ocasiones, ama al que no quiere amar. Pero, es así: Dios sabe el amor que puedes dar a la gente y a las personas a las que amas o deberías amar más. Porque...¡qué fácil es amar al que te ama! Pero...¡qué ingrato es amar al que no lo hace! Y, a ése, hay que amarlo más aún.
Esto no lo digo yo, aunque lo comparto. esto lo dijo un tipo amable y valiente hace unos miles de años atrás (y no creó una movimiento filosófico sino un estilo de vida, una vida en sí misma): Jesús de Nazaret.
Nos puede perdonar nuestras equivocaciones, que le neguemos y le apartemos de nuestras vidas, pero lo que no puede hacer es aceptar que no amemos como Él nos enseñó, que guardemos todo el amor que podemos dar, que Él nos ha dado mucho antes y que no dé fruto alguno.
Con esto no quiero decir nada. Sólo quiero que lo leas, le haga reflexionar y pensar en ti, y puede que te haga que se escape una ligera sonrisa...o lágrima. Cuando uno cree dar lo que lleva dentro de forma gratuita, es difícil mantenerlo mucho tiempo sin cuidar la fuente de todo esto. El manantial del que toda fuente de agua brota y eso hace que llegue un día y te seques, no puedas dar más de ti.
Por eso te digo: cuida tu relación con Dios, déjate amar por Él, vuelve a dejarte en sus brazos y envolverte en su amor. Recárgate de nuevo, y siéntete también amado por los demás, por los hermanos, por esas fuentes que siguen llevando agua. Haciendo pequeños trasbases para que otros no se sequen.
Yo me quedo con el mensaje de Jesús...¡ya ves! Yo también intento llevarlo a mi vida, amar al que no lo hace.
Pues nada más, espero que me sepas entender.
Abrazos, besos y mi oración siempre,

.jpg)



